Este espacio fue creado para escuchar lo que las mujeres viven cada día: las cosas buenas, las dificultades, los cambios y las barreras que a veces no se dicen en voz alta. Nada de esto se puede mejorar si no se conoce, por eso tu opinión es tan importante. Este autodiagnóstico es una oportunidad para que lo que tú ves, sientes y observas sea parte de una conversación más grande, una que quiera transformar la realidad de las mujeres.
Cuando hablamos de autonomías, nos referimos a tres cosas esenciales: la libertad de cuidar tu cuerpo sin violencia ni presiones, la posibilidad de generar tus propios ingresos y avanzar en tu vida económica, y la capacidad de participar en decisiones importantes en tu casa, tu comunidad o tu trabajo. Estas tres autonomías muestran qué tan libres y apoyadas se sienten las mujeres en su entorno.
La autonomía económica juega un papel fundamental en el empoderamiento de las mujeres. Al lograr la independencia económica, una mujer adquiere la capacidad de tomar decisiones esenciales sobre su vida, gestionar sus recursos y planificar su futuro sin la necesidad de depender de terceros. Esta libertad económica no solo fomenta un aumento en su confianza personal, sino que también la motiva a asumir y enfrentar roles de liderazgo con decisión y valentía. Además, al tener esta autonomía, se abren puertas a múltiples oportunidades, desde la educación hasta la participación en el ámbito profesional, permitiéndo a las mujeres destacarse y liderar en una amplia gama de campos y sectores.
La autonomía física es un pilar clave en la capacidad de liderazgo de las mujeres. Tener control y dominio sobre su propio cuerpo y salud les garantiza no solo seguridad y bienestar, sino también la posibilidad de participar activamente en todos los ámbitos de la sociedad. Esta autonomía también abarca la fundamental decisión sobre la reproducción; al poder elegir cuándo y cómo tener hijos, las mujeres pueden trazar y seguir un camino educativo y profesional que esté en sintonía con sus aspiraciones de liderazgo. Además, estar libres de cualquier forma de violencia y discriminación es esencial, ya que proporciona el ambiente necesario para que puedan asumir y mantener roles de liderazgo con confianza y fortaleza.
La autonomía en la toma de decisiones es un componente esencial en el empoderamiento y liderazgo de las mujeres. Esta independencia decisoria no solo les garantiza una participación en la formulación de políticas, decisiones comunitarias y hogareñas, sino que también les abre puertas a ocupar roles significativos en todos los estratos del liderazgo. Más allá de la mera participación, su capacidad de decidir les confiere la potestad de influir y dar dirección a las visiones de organizaciones, comunidades e incluso naciones enteras. Y, en una dimensión aún más transformadora, estas mujeres autónomas se convierten en referentes vitales, actuando como mentoras y formadoras, preparando y alentando a la próxima generación de lideresas para que sigan sus pasos y trascienden aún más.
Responder esta encuesta es una forma sencilla, pero poderosa, de hacer que tu voz se tome en cuenta. Muchas cosas que viven las mujeres en su día a día no aparecen en las estadísticas: cómo se sienten, qué oportunidades ven, qué barreras enfrentan y qué avances reconocen. Tus respuestas ayudan a mostrar esa realidad desde tu propia percepción, y eso permite orientar programas y acciones que respondan a necesidades reales, no a ideas sueltas.
Tú eres experta en tu entorno. Sabes lo que viven tus vecinas, amigas y familiares. Cuando compartes lo que observas a tu alrededor, ayudas a construir una imagen más completa de lo que está pasando. Hablar del entorno no le quita valor a tu experiencia; al contrario, permite identificar alertas, reconocer avances y entender mejor dónde todavía hay limitaciones.
Este instrumento es un autodiagnóstico de percepción: no busca medir tu vida con exactitud ni decirte cómo deberías sentirte. Su objetivo es ayudarte a mirar con más claridad cómo percibes tu seguridad, tus oportunidades y tu capacidad de decidir. No es un diagnóstico médico ni psicológico, sino un espejo que te permite ordenar lo que sientes y piensas. Esa reflexión puede ser el primer paso para buscar apoyo, exigir derechos o valorar los avances que ya existen.
Cada respuesta que das abre una puerta para que más mujeres sean escuchadas. Por eso, tu mirada realmente cuenta.
La encuesta está dividida en tres partes: autonomía física, autonomía económica y autonomía en la toma de decisiones. Las preguntas son simples y se responden con Sí, No o No sé. No toma mucho tiempo y no requiere conocimientos previos. Lo más importante es que respondas desde lo que tú ves y sientes.
Este instrumento se construyó a partir de un diagnóstico previo sobre las tres autonomías, realizado con diferentes entidades y grupos de mujeres, y se nutre además de insumos técnicos con diferentes especialistas que ayudaron a definir mejor las preguntas y los temas incluidos. Esto asegura que la encuesta recoja experiencias reales y, al mismo tiempo, mantenga una base técnica sólida.
Responder esta encuesta es un gesto pequeño, pero con un impacto grande. Lo que compartes aquí no se queda en un papel: se convierte en información que ayuda a abrir conversaciones, diseñar soluciones y poner sobre la mesa lo que muchas mujeres viven y sienten. Tu percepción importa porque es auténtica, porque viene de tu experiencia y porque aporta claridad sobre lo que realmente está pasando.
Cada respuesta suma. Cada mirada aporta. Y cada mujer que participa fortalece este esfuerzo colectivo por entender mejor las autonomías y las realidades que influyen en nuestras vidas.
Te invitamos a tomar unos minutos para completar la encuesta. Hazlo por ti, por las mujeres que te rodean y por las que vendrán. Tu voz es necesaria para impulsar cambios y construir un entorno donde todas podamos vivir con más libertad, más oportunidades y más decisión.
Se realizaron consultas a nivel nacional que incluyeron una encuesta, dos talleres nacionales y espacios de diálogo con expertas tanto nacionales como internacionales.
Este proceso contó con el valioso apoyo de diversas entidades y la participación de las siguientes personas:
María del Carmen Sánchez, Lissa Díaz, Graciela de la Cruz, Keyla de los Santos, Alicia Brador, Radhive Pérez, Irahisa Nolasco, Jessica Castro, Cynthia Mena, Angela Fermín, Liliana Cruz, Yasiry Ramos Martínez, Miguelina de Jesús, Sandra Moreta, Trinidad Rosario, Angye Rincón, Pamela Novas, Stephanie Agüero, Mercedes Andujar, Rhina Fortuna, Julissa Camasta, Katherine Cabrera Cordero, Liliana Solís, Ivette Silva, Ivette Cáceres, Tajiry Acosta C, Catalina Gutiérrez, Yaira Caminero, Marta Awilda Meléndez, Vannesa Rodríguez Silvestre, Kenia Licelot Martínez, Berinaura Vicente Montero, Candy Cordero Coss, Yanelis Torres, Keyla de los Santos Caba, Josefina Valerio Ramos, Sugey De Jesús Ives, Zulay Reyes, Confesora González Manzueta, Ana García, Julia Martínez, Yisset Jiménez, Elizabeth De La Cruz, Roslyn Cruz, Itahisa Nolasco, Ana Luisa Martín, Natacha Quintero, Jennifer Herasme, Aura Caraballo, Yazmín Vicente, Karina Corvalán, Catalina Madera, Violeta Quezada, Flor María Díaz, Susana Reina, Lylian Myres y Valentina Zuluaga.


PROLIDER


A continuación, te presentamos los cuestionarios del autodiagnóstico de las tres autonomías de las mujeres.
En este proceso, hemos utilizado la definición de CEPAL:
“La autonomía física se refiere a la capacidad de las mujeres, las adolescentes y las niñas en su diversidad, de vivir una vida libre de discriminación, prácticas nocivas y violencias y ejercer sus derechos sexuales y derechos reproductivos en condiciones adecuadas para ello.”
“La autonomía económica se refiere a la capacidad de las mujeres de acceder, generar y controlar ingresos propios, activos y recursos productivos, financieros y tecnológicos, así como el tiempo y la propiedad. Considera la división sexual del trabajo y la desigual organización social del cuidado.”
“La autonomía en la toma de decisiones se refiere a la plena participación de las mujeres en igualdad de condiciones en los distintos ámbitos de la vida pública y política”.
Para desarrollar este proceso, hemos realizado varias consultas a nivel nacional en la República Dominicana, en las que mujeres de diferentes contextos participaron en la priorización de los problemas que afectan nuestras autonomías.
Como resultado, se diseñó un marco analítico basado en un enfoque socioecológico que abarca las dimensiones individual, familiar, comunitaria y estructural.